Poema: Las arañas del pozo
Por Yago Salmón De Lucio
Fotografía por Federico Salmón Jacobs. Edición por Yago Salmón De Lucio.
Introducción: Este poema forma parte de una colección guardada en el fondo de mi cajón, escrito hace aproximadamente unos dos años (2017) después de una época complicada, como todos las tenemos. Es un poema jodidamente puro y escrito desde el fondo de mi corazón. A pesar de estar en un verso rimado que aparenta ser una letra de rap, en esencia es un poema así como todo lo que deseamos que lo sea. Debo admitir que hay muchas influencias de distintos escritores y compositores de música así como de literatura clásica. En él, trato de abordar problemas muy diversos, desde lo complejo de vivir sin un Peso, hasta la busqueda de una luz que a veces, sin darnos cuenta, también nos ciega. Hay versos que además hablan de maltrato familiar y temas delicados, pero los que me conocen saben que suelo escribir de temas polémicos; no por eso significa que escriba inmediatamente de mis experiencias empíricas. Nada de lo que digo debe ni tiene porqué ser tomado al pie de la letra. Gracias por leer y espero les guste.
Las
arañas del pozo
Mis
arañas del pozo hoy sacan agua del subterráneo,
Aquel
de piedra, sellado por cada averno del terráqueo,
Energúmeno,
patético, forrado con cara y cruz del dialectico,
Sinfónica,
irónica lo que impongo en esta cómica.
Cuando
comienza la retórica maléfica,
Desorbita,
embellezco las palabras, son herméticas.
Entonces
vas, difunto de las bromas sin estética,
Estoy
orgulloso de mi madre la filósofa,
Estoica.
Diabética,
soy insulina súper perspicaz,
Picando
las mentiras de la forma, soy veraz.
Picante
de mesuras y lisuras, aun veloz,
Mi
velo de plebeyo es de seda, inferior.
Recuerdo
en mi hogar forcejeo, réplicas,
Aún
era chamaco no entendía, típicas,
Cuando
mi padre me golpeaba, enfermizas, ínfimas,
Infinitas,
tétricas verdades, dineral.
Cuando
uno es pequeño no comprende las llagas,
Que
abre el capitalismo, quedarse sin casa,
Cuando
no hay para comer y tampoco para calmar,
Las
ansias de un pequeño que está creciendo sin pañal.
Así
rompiendo mi alcancía aprendí a soportar,
Las
golpizas a palabras un poco, discriminar.
A
palabras fuertes con destinos afines débiles,
Mis
zapatitos eran pequeños y mis manos vulnerables.
Estoy
orgulloso, hoy saco las palabras de mis llantos,
Lo
que algún día fueron cortes, hoy son regalos,
A
mis amigos, mi familia, mis pequeños hijos,
Sean
fuertes cuando flaquee, ¡Sean libres!
Aprendan
a volar como me enseñó su madre,
Si
es que no tienen, puede que se queden sin lombrices,
Arránquenlas
del suelo cuando falten las hélices,
No
caigan desde el árbol sin mirar felices.
No
todo es malestar ni labradores de la tierra,
Algunos
son pecadores, otros gigantes de madera.
Tenía
depresiones sin mesura destacaban,
Si
un día sienten odio pálpenlo con cada labia,
Con
cada flor de esta rabia.
Que
me conduce, me maldice, me devora desde adentro,
Malditas
son las cosas que nos pudren sin ser bellos.
Y
mis vellos son escamas, son lagartos, son esporas,
Vigílense
entre hermanos, son memorias.
Crezcan
de la mano, sin ser fríos, sin ser malos,
Ya
los extranjeros, incluso ellos hacen daño.
Tirasen,
tirolesa sin ser míos, sin ser presas,
Lean
mucho, hijos, y no se darán malas sorpresas.
Yo
prometo, no les daré mis incontables incertezas,
Angustiado
narrare mis improbables miles de guerras,
Con
el fin que sean fuertes, inteligentes, inconformes,
La
cosmovisión que adquieran será de cobre.
Un
tanto imperfecta, pero en busca de ser piedra,
Tallada
a mano, puede incluso sea bella.
Superflua,
impalpable de las cosas efímeras,
Inefable,
inconmensurable por siempre etérea.
Crezcan
de la mano, sin ser fríos, sin ser malos,
Ya
los extranjeros, incluso ellos hacen daño.
Tirasen,
tirolesa sin ser míos, sin ser presas,
Lean
mucho, hijos, y no se darán malas sorpresas.
El
perenne impredecible de la lluvia ante mis ojos,
Me
hizo darme cuenta sin ser mucho, sin ser poco.
Metamorfosis
de mi psique, luminiscencia,
Alumbre
cada estación de mi conciencia.
Soy
un foco.
Porque
en la vía de mis carriles, cruzo ríos, cruzo locos,
Sempiterno
fue cada día sin ser libre, soy un tonto.
Irreparable
concurre la coca en mis matrices,
El
daño irreparable me hiso fuerte, induzco lisis.
Compasible
de mi mundo, cascarones de titanio,
Mondo
de añadidos, refuto los obstáculos.
Mi
heráldica de salmón viene de otra época,
Retrata
pozos con serpientes y fisuras aneléctricas.
Ahora
que soy de mercurio, soy pesado, soy metal,
Conduzco
la corriente, sin el miedo, soy brutal.
Amanezco
y amenazo, mis abrazos son explícitos,
Ya
no fabrico balas, ahora soy magnético.
Concurro
absolutos, singularidades, mi Elektra,
Ya
no fabrico griegas, encuentro comas, hago velas.
Velo
mis principios, epífitos ilógicos,
Soy
tristeza, soy alegría, soy miedo, soy metódico.
Ni
bonhomía, ni bohemio, soy binario, imperfecta,
Y
Concurro mi tan indeseada condición,
Parezco
muerto, solo así no soy parte de ficción.
Friccionando
soledad de retratos melancólicos,
Logro
perpetuar respuestas a mis pasos, vómitos.
Lo
firmo y reafirmo, no vengo a fallar,
En
este mundo ya es hora de comenzar a cambiar.
Ahora
entiendo el cansancio, el exhausto de mis padres,
Ahora
entiendo la tristeza y los amores banales.
También
comprendo de filosofía existencial,
A
mis muy preciados hijos, les dejo mi amistad.
Yago Salmón De Lucio es un escritor peruano de veintiún años amante del arte. En la actualidad estudia la carrera de letras en la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Es el creador y editor del blog. Instagram: @yagosalmon y @elportadordelapolilla




Comentarios
Publicar un comentario